El acto de ayer marcó un punto importante en la historia de la postergada Atucha II ya que se dio por concluida la obra de construcción civil, montaje de cañerías y componentes y cableado. Sin embargo, aún falta un camino más o menos largo para que la central pueda generar energía.
En muchos medios, incluso los oficiales, se ha titulado el acto de ayer como puesta en marcha de la central. Esa expresión es engañosa porque se presta a la interpretación de que la central ha comenzado a producir energía. La realidad es que la central está lista para comenzar las denominadas pruebas de puesta en marcha que consisten en la prueba, independiente primero y luego conjunta, de cada uno de los subsistemas de que está compuesta la central.
Una central nuclear, como cualquier otra industria, está constituida por una gran cantidad de subsistemas que realizan operaciones bien definidas. Como ejemplos se pueden mencionar el sistema de refrigeración primaria que se ocupa de extraer el calor del combustible nuclear y comunicarlo con el sistema de generación de vapor o secundario; el sistema secundario que produce el vapor usado para mover la turbina, solidaria al generador de energía; los sistemas de control del reactor nuclear que permiten regular la cantidad de calor que se genera en el combustible; el sistema de recambio de combustibles; los sistemas de seguridad que aseguran el rápido apagado del reactor en situaciones inusuales; los sistemas de almacenamiento de combustibles agotados; los sistemas de refrigeración auxiliares para cuando el reactor está apagado; los sistemas de alimentación energética para situaciones de cortes de energía de la red externa; etcétera. La lista continúa hasta un total de 566 sistemas en Atucha II, desde los más grandes y complejos, como los mencionados, hasta los más simples como pueden ser la ventilación de recintos y la vigilancia de la composición química de los fluidos.
Cada uno de los sistemas debe ser probado y comprobado. Se debe verificar que funciona como es esperable tanto en operación normal y parada programada como en situaciones inusuales. La verificación de los sistemas puede ser simple o puede ser muy compleja. Para los sistemas relacionados con el reactor nuclear y con la seguridad se deben realizar pruebas repetidas que se contrastan con resultados de cálculos hechos durante la etapa de diseño; también se debe verificar el cumplimiento de las normas de operación, las especificaciones de los fabricantes de los componentes.
El proceso de pruebas de puesta en marcha, por lo explicado, es un proceso que lleva bastante tiempo y que debe realizarse con mucho detalle y cuidado. Se deben ajustar muchas variables cuyos valores de diseño son tentativos y no pueden ser fijados hasta que no se evalúa el comportamiento del sistema real como está montado. Durante este proceso se pueden detectar errores de montaje, fallas en posición de componentes, en soldaduras, en conexiones de cables, etc, con la consiguiente marcha atrás en tiempo que significa la rectificación necesaria.
Como en toda obra, el cronograma de actividades es tentativo, los imponderables pueden producir retrasos. Esperamos que sean los mínimos para poder ver finalmente a Atucha II produciendo sus casi 700 MW netos de energía para la Argentina el año próximo.
Atucha II y después
La obra de Atucha II se comenzó en 1981 por parte de una compañía mixta argentina-alemana (75%-25%) denominada Empresa Nuclear Argentina de Centrales Eléctricas S.A. (ENACE). En 1994 fue detenida al tiempo que, por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1.540/94 se reestructura la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), creando el Ente Nacional Regulador Nuclear (ENREN) como autoridad autárquica en jurisdicción de la Presidencia de la Nación (actualmente ARN) y la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) en el ámbito de la Secretaría de Energía. NASA, la antigua gerencia de reactores nucleares de CNEA, pasó a ocuparse de la operación de las centrales nucleares. El objetivo de esta división fue el intento de privatización de la empresa. La obra de Atucha II estaba detenida con un 80% de avance de la obra civil y 70% de los componentes comprados, almacenados en el sitio. Manteniendo la esperanza de la reactivación del proyecto, NASA invirtió parte de su presupuesto en mantener los componentes en condiciones y en 1998 decidió colocar el gran recipiente de presión en posición dentro del edificio. En 2006 el gobierno de Néstor Kirchner anunció la reactivación del proyecto Atucha II como primer paso en el relanzamiento del proyecto nuclear argentino. En 2009 la ley 26566 de actividad nuclear declaró de interés nacional la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse y la compra de una Cuarta Central Nuclear.
Con la ley 26566 como resplado, una vez en marcha y generando Atucha II, será el momento de la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, la construcción del prototipo CAREM, que ya está en marcha, y la construcción de una cuarta central nuclear de potencia provista por alguno de los grandes fabricantes internacionales y con transferencia de tecnología, no sólo para ampliar la oferta energética de tipo nuclear sino para diversificar el conocimiento de la tecnología nuclear en nuestro país.
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