Nueve compañías, que abarcan el espectro de los actuales exportadores de reactores nucleares, firmaron el "Código de conductas y principios de exportadores de centrales nucleares de potencia" expresando los estándares esperados en el manejo de esta industria. El acuerdo se finalizó a principios de este año tras un arduo proceso de tres años que tenía como objetivo establecer los estándares corporativos y de responsabilidad nuclear.
Los seis principios acordados incluyen:
- Mejores prácticas recomendadas en seguridad industrial.
- Seguridad física.
- Protección del medio ambiente y manejo del combustible gastado.
- No proliferación.
- Ética empresarial.
- Sistemas de compensación en caso de accidentes.
La presidenta del Carnegie Endowment for International Peace, que ha liderado el desarrollo del acuerdo, ha dicho que "aún reconociendo la preeminencia en el rol regulatorio de los gobiernos, estas compañías están reafirmando su propio sistema de vigilancia de la administración responsable de la tecnología nuclear."
Si bien el desarrollo de este código de conducta comenzó antes del accidente de Fukushima, en la redacción se han tenido en cuenta los aspectos concernientes a las lecciones aprendidas y están sujetos a mejoras posteriores para incorporar nuevas lecciones sobre Fukushima u otros eventos que pudieren ocurrir.
Los principios no solo reiteran el compromiso de que las empresas puedan libremente realizar negocios de manera ética y transparente, sino que también incorporan las disposiciones de los tratados internacionales. Reflejan y se ajustan a las directrices de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Grupo de Proveedores Nucleares. Sin embargo, los principios se han elaborado en una iniciativa que viene en su totalidad del sector privado, y se han desarrollado sin supervisión gubernamental o del OIEA. Todos los fondos provienen de fundaciones privadas y de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. Ni los gobiernos ni la industria han participado con fondos en la negociación de los principios, sólo los vendedores a sus propias expensas.Entre las empresas que adoptaron el código se encuentran el gigante energético francés Areva, Atomstroyexport de Rusia, Canadá Candu Energy de Canadá, la firma japonesa estadounidense GE Hitachi Nuclear Energy, Korea Electric Power Company, las japonesas Mitsubishi Heavy Industries y Toshiba, y la gigante de Estados Unidos Westinghouse. Mientras, China National Nuclear Corporation participó en las conversaciones iniciales pero no adoptó el código.
La lista de fabricantes mencionada contiene a todos los oferentes en la licitación que la República Argentina a hecho para adquirir una nueva central nuclear, una vez finalizada Atucha II y extendida la vida útil de Embalse. Los pliegos de la licitación incluyen la construcción de una central de generación nuclear del orden de 1000 MW eléctricos de potencia (en uno o dos módulos) con una participación de empresas y contratistas argentinos de, al menos 50 %, y la transferencia de la tecnología no sólo para la operación sino para el mantenimiento y actualización de la planta.
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